Llamamiento a los socialistas españoles (10 de enero de 1920)

Con motivo del centenario del Partido Comunista, Mundo Obrero publica una serie de artículos, reproducimos el primero de ellos por su extraordinario interés

Iniciamos con este artículo una nueva iniciativa, en colaboración con el Grupo de Historia de la Fundación de Investigaciones Marxistas, vinculada a la celebración del centenario del PCE. A lo largo de sucesivas entradas, presentaremos un conjunto de documentos que muestran el recorrido histórico de los comunistas españoles. 2021, el año del Centenario del PCE, será testigo de numerosas actividades y, cómo no, de debates y polémicas, algunas promovidas por ese anticomunismo visceral tan en boga en la caverna mediática y política. La controversia y los ataques no nos asuntan, demuestran que, como esgrime la poderosa imagen creada por Marx y Engels hace más de 150 años, el comunismo sigue siendo ese fantasma que aterra a los privilegiados. Conocer la historia del PCE y hacer más accesibles sus fuentes de conocimiento, ayudarán a que esta lucha ideológica destruya mitos, contribuya a esclarecer el pasado y nos haga a todos más conscientes de la complejidad que tiene construir un instrumento para la transformación radical de nuestra sociedad.

Esta iniciativa pone de relieve la importancia del Archivo Histórico del PCE, que se creó en 1980 por una decisión de su Comité Central en la que determinaba la apertura pública de los fondos, para de esta forma contribuir a la recuperación de la memoria histórica de la sociedad española. Con la aprobación en el Consejo de Ministros de un anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, se regula el derecho el acceso a la documentación como uno de sus objetivos relevantes. No está de más recordar el paso dado por el PCE hace cuarenta años. Gracias a un acuerdo entre la Universidad Complutense de Madrid y la Fundación de Investigaciones Marxistas, el Archivo Histórico del PCE está depositado en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla desde septiembre de 2006 y es una referencia obligada para estudiosos e investigadores.

Este primer documento que sirve de apertura a esta iniciativa es una muestra del ambiente previo a la fundación del PCE, marcado por un fuerte debate interno en los partidos socialistas de la Segunda Internacional, provocado por su “bancarrota”, por utilizar la expresión de Lenin, al someterse a las estrategias nacionalistas y belicistas que se impusieron tras el estallido de la primera guerra mundial. Como puede apreciarse en este llamamiento, el trasfondo de la ruptura era más complejo y tenía que ver con la deriva reformista de los grandes partidos de Europa occidental, lo que era obvio en el caso de España que mantuvo la neutralidad durante la contienda. El documento que se transcribe evidencia la fuerte división en el PSOE, en un momento de gran atractivo de la revolución de octubre y los bolcheviques rusos, así como la consigna de la Tercera Internacional, creada un año antes, de agotar el debate interno antes de precipitar escisiones en los partidos tradicionales. De los firmantes del llamamiento destacó que fuera encabezado por una mujer, veterana dirigente obrera y feminista, Virginia González Polo; asimismo, es preciso señalar que algunos confluirían a los pocos meses de la firma de este documento en el primer destacamento comunista que se creó en España (el Partido Comunista Español, en abril de 1920) y que otros optaron por seguir influyendo en el PSOE hasta la creación del Partido Comunista Obrero Español (un año más tarde). Algunos de los que suscriben el documento volverían al PSOE, como Ramón Lamoneda, que sería su secretario general desde 1936 y que fue expulsado en 1946 a la vez que un conjunto de dirigentes del sector negrinista.

Mantengo la ortografía y la redacción original del documento, como en el párrafo donde señala “desaparecen las razones que nos determinaban a no secundar la acción preconizada por nuestros camaradas de la Tercera Internacional” en el que sobra el “no” para que cobre sentido la frase. Las cursivas y entrecomillados son las del original.

“A los socialistas españoles

¡Correligionarios!

Estimulados por deberes que consideramos inexcusables, nos dirigimos a cuantos militáis en el partido socialista, seguros de que haréis justicia a la rectitud de nuestros propósitos y con la esperanza de que acogeréis favorablemente nuestro llamamiento.

La Conferencia de Imola, celebrada el pasado mes de noviembre, requirió a los socialistas de la Tercera Internacional de los países de Europa occidental para que, sin romper la unidad de los partidos en que militamos, y de acuerdo con el Partido Socialista Italiano –que es el encargado en centralizar esta acción-, propagáramos entre los camaradas de nuestras respectivas naciones las ideas y procedimientos de combate de la Internacional de Moscou y la conveniencia de entrar inmediatamente “en bloque” en dicha organización.

Aunque la iniciativa de la Conferencia de Imola nos pareció excelente, esperábamos, para secundarla, a conocer los efectos de la decisión del Congreso del Partido acerca de este particular. En el Congreso, los delegados de 12.484 afiliados votaron por la incorporación inmediata e incondicional a la Tercera Internacional, y los de 14.010 se pronunciaron por que se demorase el ingreso hasta después del Congreso de Ginebra, convocado, a la sazón, para el mes de febrero próximo. A pesar de que el acuerdo recaído no refleja, en puridad de verdad, el pensamiento de la mayoría del Partido –que es francamente favorable a entrar, desde luego, en la Internacional Comunista- creímos conveniente abstenernos de comenzar la labor recomendada por la Conferencia de Imola.

Pero, con posterioridad al Congreso del Partido, ha ocurrido un hecho que nos obliga a rectificar nuestra actitud. El Congreso de Ginebra se ha aplazado para el 31 de julio y es opinión corriente que la tal Asamblea no se reunirá jamás. Este aplazamiento anula en absoluto la resolución votada por el Congreso español y, consiguientemente, desaparecen las razones que nos determinaban a no secundar la acción preconizada por nuestros camaradas de la Tercera Internacional [sic].

Existen otros motivos que nos impulsan a acometer la propaganda por el ingreso en la Tercera Internacional. Es uno de ellos el que si no emprendemos con urgencia esta empresa, los socialistas españoles corremos el grave riesgo de continuar por tiempo indefinido confundidos con los elementos reformistas y seudosocialistas de la llamada Segunda Internacional, cuyo espíritu antirevolucionario acaba de exteriorizarse de nuevo en las decisiones tomadas en Londres por su “Comité de acción”. Y esta confusión daría lugar a que las masas trabajadoras se alejaran “con fundamento” de las filas del Partido. Otro motivo es el que, por conducto fidedigno, sabemos que el Congreso de la Tercera Internacional se reunirá probablemente en la primavera próxima –es decir, antes que el de Ginebra- y creemos indispensable que en esa asamblea se halle representado el Partido.

No ignoramos que en los presentes momentos tratan los socialistas suizos de provocar una reunión de grupos socialistas de la Segunda Internacional, y que los Independientes alemanes –cuyo ingreso en la Internacional de Moscou es cosa decidida- pretenden, antes de llevar a la práctica su decisión, congregar a las tituladas izquierdas de la Segunda Internacional, para inducirlas a entrar juntas en la Comunista. Pero estos hechos no pueden influir en los socialistas españoles. El problema está planteado en términos que las referidas reuniones no lo modificarán. Cualesquiera que sean los elementos que asistan y los acuerdos que en ella se adopten, la realidad es que la única Internacional viable es la de Moscou, porque es la que ha recogido con absoluta fidelidad el fecundo ideario del Manifiesto Comunista del 47 y el espíritu combativo que palpita en el proletariado en las presentes circunstancias. Y siendo esto así, ¿por qué los socialistas españoles vamos a retardar nuestro ingreso en la Internacional de Moscou?

Por las razones expuestas, y con el propósito de ajustarnos a las normas acordadas por la Conferencia de Imola, hemos resuelto, como antes indicamos, iniciar una campaña en favor de la inmediata incorporación del Partido a la Tercera Internacional, de acuerdo con los camaradas de Madrid y de provincias que estén conformes con nuestras ideas y propósitos y deseen cooperar con actos a su realización. Creemos sinceramente que la mayoría del Partido participa de nuestro criterio. Si no fuera así, si estuviéramos en minoría, enderezaríamos nuestra labor a conquistar las voluntades que nos son adversas.

Y al objeto de fijar con claridad nuestra posición y de evitar equívocos y confusiones, hacemos constar que la adhesión a la Tercera Internacional no se reduce simplemente a solicitar el ingreso en ella. Exige, además, hallarse plenamente identificados con los principios en que descansa: con los acuerdos de su Congreso, con el Manifiesto que ha dirigido al proletariado mundial dando cuenta de su constitución y con la tesis expuesta por Lenine sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado, hecha suya por dicha Internacional.

En su consecuencia, la adhesión a la Tercera Internacional supone:
Primero. Que los socialistas españoles reconocen que en los presentes momentos, que son los de las luchas decisivas para la conquista del Poder burgués, hay que ejercer una acción de clase fuerte, intensa, perfectamente definida.

Segundo. Que creen indispensable para triunfar sobre el capitalismo la fusión de todos los organismos proletarios que, reconociendo la lucha de clases, se hallen dispuestos a emplear procedimientos revolucionarios en la forma y medida que las circunstancias impongan, y aspiren a implantar el régimen comunista previsto por Marx y Engels en su Manifiesto de 1947.

Tercero. Que esperan el triunfo de la clase obrera revolucionaria, no del logro de reformas que satisfagan parcialmente las aspiraciones de los trabajadores.

Cuarto. Que están conformes con la implantación de la dictadura del proletariado como medio de organizar la sociedad sobre bases socialistas y de asegurar la victoria revolucionaria de los obreros.

Quinto. Que estiman conveniente la acción electoral y parlamentaria; pero no creen que en las elecciones ni en el Parlamento se reñirán las jornadas decisivas de la lucha obrera. Entienden que esta acción es un medio de afirmar la conciencia de clase en el proletariado, de llevar la batalla a los lugares desde donde la burguesía impone su dominio político, y de desgastar y desacreditar los instrumentos de acción y de represión del Estado capitalista.

Sexto. Que aspiran a sustituir las instituciones y los órganos de gobierno de que actualmente se vale la burguesía, por el sistema de Comités elegidos por los trabajadores, los técnicos y las instituciones del Poder proletario; Comités que dirigirán la producción y el cambio y organizarán el futuro régimen social.

¡Correligionarios! ¡Amigos! Secundad nuestra labor. Apresurémonos a tomar el puesto de lucha que nos corresponde en las filas de la Internacional Comunista. Los socialistas que han hecho las Revoluciones de Rusia, de Alemania, de Hungría, de Baviera y de Finlandia, los que representan la acción y el sacrificio, nos aguardan. La República de los Soviets nos requiere para que nos incorporemos a “su” Internacional. Necesita que la apoyemos con hechos. Así podrá el proletariado ensanchar la brecha abierta por los comunistas rusos en la fortaleza capitalista.

Madrid, 10 de enero de 1920.

Virginia González, ex vocal del comité nacional del Partido Socialista. Daniel Anguiano, secretario del comité ejecutivo del Partido Socialista. Mariano García Cortés, presidente de la Agrupación Socialista de Madrid. José González de Ubieta, presidente del Grupo de Estudiantes Socialistas de Madrid. Ramón Lamoneda, vocal del comité ejecutivo del Partido Socialista. José López y López, presidente de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas. Ramón Merino Gracia, secretario de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas. Manuel Núñez Arenas, vocal del comité ejecutivo del Partido Socialista. César R. González, secretario de la Agrupación Socialista de Madrid.

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